Elegante. Duradero. La belleza de su acabado gana con el tiempo y uso.
… pero eso no significa que debamos negarle el esencial cariño y cuidado que require. Como norma, podemos afirmar que el mejor amigo del fregadero es el agua fria o una disolución suave de detergente aplicada con una esponja suave, secado y abrillantado con un trapo seco.
Existen algunos productos que pueden dañar su fregadero.
Acido clorídrico.
Los ácidos cloridricos se encuentran presentes en la mayoría de los jabones, detergents y productos industriales.
Estos ácidos son solubles al agua, de forma que si limpia el fregaderocon agua después de cada uso, una limpieza más intensa una vez a la semana sera suficiente para mantener el brillo.
Rayaduras por el uso diario.
Al igual que todas las superfices metálicas, el acero inoxidable está expuesto a reyaduras. Esas marcas del uso diario se integran con el fregadero de forma inevitable y son la evidencia de su uso.
Cuchillos.
El fregadero está concebido como una pieza dispuesta a sufrir el uso diario, pero no está pensada como tabla de corte. El uso de un cuchillo sobre el fregadero puede producir rayones profundos en la superficie que no serán fácilmente disimulados.
La dureza del agua.
Cuando el agua de la zona tiene gran cantidad de hierro pueden formar unas manchas marrones sobre la superficie que deben ser confundidas con óxido.
Igualmente, si el agua de la zona tiene concentración de minerales o es agua muy blanda, puede generar una fina película blanca sobre el fregadero.
Estos problemas estéticos se solucionan con una leve limpieza después de cada uso.