Las vitrocerámicas Teka ofrecen una amplia gama proporcionando una respuesta ideal a las necesidades de los usuarios.
Gracias a su sistema High Light, formado por elementos caloríficos capaces de alcanzar su máxima potencia de calor en cuestión se segundos, disminuye de forma notoria el consumo de energía.
Otra ventaja fundamental es que en las vitrocerámicas sólo se calientan los elementos calefactores, delimitados con marcas de color blanco. Las áreas que rodean a dichos elementos se quedan relativamente frías ya que las vitrocerámicas distribuyen el calor en sentido vertical y no en horizontal.
Aún así, el indicador de calor residual, visible por un piloto luminoso indica las áreas todavía calientes, evitando el peligro de quemaduras por contacto.
Los recipientes son un componente crítico a la hora de conseguir resultados en encimeras vitrocerámicas.
Para obtener resultados óptimos se recomienda el uso de recipientes de acero inoxidable y acero esmaltado.
Por el contrario, los recipientes de barro no son adecuados ya que no conducen bien el calor, así como los basados en cobre y aluminio tampoco son aptos porque generan residuos difíciles de limpiar. En el caso concreto del aluminio, si los residuos no se eliminan inmediatamente con un producto apropiado pueden carbonizar la superficie del recipiente, deteriorando notablemente su aspecto.
En cuanto al diámetro del recipiente, lo ideal es que corresponda al diámetro del área vitrocerámica que genera calor y que su base sea ligeramente cóncava. De este modo, al calentarse se dilata y toma una forma totalmente plana que se ajusta a la perfección al cristal vitrocerámico, permitiendo aprovechar al máximo el calor generado.
Por otro lado, es conveniente que la base del recipiente esté limpia y seca para prevenir que los posibles residuos quemen la superficie de la placa. Además, es una manera de prevenir riesgos y otros daños como la sedimentación de caliza provocada por el agua dura.
Es de señalar que en estos elementos calefactores, el calor se transmite en gran parte mediante rayos infrarrojos, a los que la vitrocerámica es particularmente sensible. Este tipo de radiación no es absorbida por el aire, sino por los objetos con lo que la pérdida de calor es mínima y su aprovechamiento máximo.
Para que la vitrocerámica conserve siempre un aspecto impecable, es aconsejable seguir las siguientes indicaciones sobre limpieza y mantenimiento.
· En caso de derramar un líquido hirviendo sobre la vitrocerámica se debe retirar la olla o sartén inmediatamente y eliminar cualquier residuo con una espátula especial.
· El elemento calefactor se debe limpiar usando un producto apropiado, nunca con productos abrasivos como detergentes. El uso de estos productos puede producir decoloración o manchas en la zona calefactora, imposibles de eliminar a posteriori.