El horno microondas proporciona un método saludable de cocinar y calentar la comida. Además, evita la pérdida de vitaminas en mayor medida que los hornos convencionales.
Otro factor a tener en cuenta es que la cocción con un mínimo de agua durante un tiempo reducido, promueve la retención de vitaminas, particularmente de la vitamina C, y mantiene mejor los valores nutritivos.
Cocinar con el microondas es absolutamente seguro para los alimentos, e incluso preferible, ya que es posible retirar directamente la comida del congelador e introducirlo en el microondas minimizando la manipulación de los alimentos durante esta fase crítica. Una vez dentro del microondas y ya descongelado, se continúa el proceso de cocinado usando el resto de funciones de cocción.
Su principal ventaja es el fácil manejo y el tiempo que ahorra, hasta 3/4 partes respecto al horno tradicional.
En los hornos convencionales, el calor radiado por las resistencias o quemadores de gas penetra despacio en las comidas, desde fuera hacia dentro. Durante este proceso, se traslada una gran cantidad de energía al aire, componentes del horno y recipientes desperdiciando recursos e incrementando el consumo de energía.
Otra ventaja es que en el horno microondas el calor se genera dentro de la propia comida, calentando desde dentro hacia fuera. Las pérdidas de energía son prácticamente inexistentes porque el aire, las paredes interiores del horno y los recipientes no reciben aporte energético.
La descongelación extra rápida de la comida reduce de manera significativa el peligro de desarrollo de bacterias y conserva el valor nutritivo de los alimentos debido a la reducción del tiempo de cocinado.
Un último aspecto, pero igualmente importante es la fácil limpieza y mantenimiento de los microondas.